viernes, 25 de noviembre de 2011

Me fugo mañana.

Me fugo.
Me fugo porque tengo miedo a todo
y porque nada acaba
y porque cuando sonríes algo se apaga.
Me fugo en busca de mi inocencia,
en busca de mi felicidad,
en busca de la razón,
perdida en mi soledad.
Me fugo a Madrid,
a Frankfurt,
a Londres,
y duermo bajo un viejo olmo
y escucho música
mientras el frío me parte en partes
y la cenicienta luz me hace parecer de tez morena.
Tomo fotografías,
y el arte parece entenderme,
bailan mis pies aquella extraña música
y mis ojos recorren todas aquellas sucias calles.
La llama se funde
y el hielo se quema,
las sombras se apagan
y el cielo me espera.

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